Monday, January 23, 2006

El lunar de Viviana


Cuando la Luna se acuesta en el río de Olivos y los barcos quietos mueven los mástiles al compás pausado del viento de Noviembre,hay miles de almas que se lo pierden.He caminado tanto por este muelle desde chica que conozco cada minuto en que ella,soberana y blanca,aparece para las bocas que se besan por los bordes del água.
Viviana caminaba conmigo alborotando ojos verdes de gata y pelo hasta la cola.Flores era de apellido y creo,nos habían acostado en las mismas cunas nos decían las viejas de ambas.
Compañera en tallas a bancos de secundaria y grande loca que reía -a la Luna de Olivos-, en cada noche en que nos recostábamos en los bancos, a contarnos el sábado a la salida de Magic.Tejido rústico,a punto cruzado y colorido,de los besos dados a escondidas y de las manos rápidas que no se esquivaban en los amplios sillones que daban a la Avenida.
Un primer Kent compartido para el rouge adolescente que nos apuraba la boca y una Viviana que el tiempo no corrió de al lado mío.El tiempo que se ocupaba en crecernos las tetas,amarraba a la música eterna de nosotras dos en todo; compartimos hasta la locura -es claro-.
Por todo camino que veo en la distancia,era Viviana la magia.Y era la risa de Viviana.Flores era el apellido, nos habían acostado en las mismas cunas y nos separamos después en distintas camas.
De Viviana tengo el aroma.Era la Luna de Olivos y Vivi corriendo sola,hacia la nada.
Un mal amor de ésos que duelen en los huesos,arrinconan mal la cabeza y hacen tropezar la inteligencia armaron para Vivi un par de collares de pastillas de colores y dura nieve.
Y era la Luna de Olivos y Viviana a la rastra.Un par de lágrimas largas larguísimas hasta la ventana que te guarda y una Luna que por estar encerrada,es rara.
El tiempo nuevamente que se ocupaba antes de nosotras,disparó hacia una de las dos solamente y es ella,ahora la que llora los domingos de visita cuando ve llegar L&M y fotos muchas fotos de mi mano y a mi Viviana.
La locura es un camino extenso,sin barandas de agarre,sin pasamanos de ajuste y la Luna de Olivos lo sabe ; todos somos colores nocturnos para Viviana.
Hay almas que se merecen cuentos.
Y éste,es para ella.

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